
El 1 de abril nos encontramos en pleno casco histórico de Murcia con el XII Rally Región de Murcia organizado por el Club Ruta del Sol. Coches clásicos y de época con sus dueños vestidos tambíen de época.














No se me pasaba por la cabeza que una procesión de Semana Santa se pudiera parecer tanto a una cabalgata de Reyes... En Murcia es tradicional que, en las procesiones, los cofrades repartan caramelos y dulces de todo tipo, que van desde caramelos y piruletas hasta bolsas llenas de golosinas variadas. Los niños van preparados con bolsas para recoger todo lo que los cofrades reparten.
También me llamó mucho la atención que el reparto no es nada aleatorio: los cofrades, muchos de los cuales van con la cara descubierta, eligen a quién dan las golosinas. Incluso diciendo con nombre y apellidos quiénes son para que la persona que recibe el regalo lo tenga en cuenta...
Demasiado raro para mí, acostumbrada al estilo castellano de la Semana Santa, mucho más ordenado, silencioso y contenido.
Después de ocho capítulos de The River me reafirmo en lo que dije tras ver el episodio doble con el que arrancó. Las mismas dudas que tenía se han mantenido durante los ocho capítulos que ha durado la primera y, previsiblemente, única temporada de la serie. Querían dar miedo al estilo Paranormal activity o El proyecto de la bruja de Blair, un tipo de miedo que a mí no me llega y que es complicado sostener durante tantos minutos. Ni muñecas diabólicas colgando de árboles, ni espíritus chungos que toman posesión de la gente, ni cámaras nocturnas que captan movimientos extraños.
No me creo que las cámaras capten todo, todo. No me creo que todas las leyendas de la zona se vuelvan contra ellos. No me creo los diálogos y las situaciones. Es una serie que solo se puede entender como un entretenimiento ligero y que, para aceptarla, hay que hacer demasiadas concesiones. Que tenga momentos interesantes no justifica toda una serie llena de efectismos.
No hay que fiarse de las apariencias; ni de los títulos de los libros. Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo, precisamente por culpa de su título, llevaba mucho tiempo en las estanterías de casa sin que a nadie le diera por leerlo. Normal, da pereza. Pero resulta que si se le pueden sacar muchas pegas, quizá demasiadas, una de ellas no es que cueste leerlo.
La vida de cualquiera, narrada simple y sencillamente, puede ser una novela. La gracia está en cómo se cuente. Es lo que tiene Cuatro hermanas, el único libro de Jetta Carleton, que pretende contar la vida de una familia de Misuri, que vive la mayoría del tiempo en una granja.
Las cadenas españolas cada vez tienen más prisa por estrenar las serie estadounidenses para evitar la piratería. Todavía queda mucho por hacer, pero a veces los espectadores exigimos cosas que no son tan fáciles.
Cuando pasan los Oscar, siempre pienso que los Globos estuvieron mejor. Me gustan más porque se premian series y películas, porque hay más libertad, menos ceñirse al guion, hay alcohol y los protagonistas de la noche están más sueltos. Los Goya tienen la gracia de lo español, con todo lo que conlleva... Pero los Oscar son los Oscar y siempre serán los Oscar. Tienen lo que hay que tener: glamour.