Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viajes. Mostrar todas las entradas

jueves, 6 de septiembre de 2012

De tiendas por Londres

Los mercados y mercadillos de Londres tienen que estar en el plan de cualquier turista, por muy poco tiempo que se vaya a estar en la ciudad. No me dio tiempo a ver el de Portobello, queda pendiente para la próxima escapada allí. Pero sí que me paseé por el resto. Dejemos a un lado Regent y Oxford Street (que también hay que ver, sobre todo la primera), con todas sus tiendas de ropa, y pasemos a lo interesante.

Covent Garden Market es un clásico. Estas galerías cubiertas dan cobijo a puestos de ropa, de artesanía, de comida... Y en la plaza donde se encuentra (relativamente cerca de Picadilly Circus) siempre hay actuaciones y animación. Nos llamó la atención el negocio que tenía montado Hola Paella, que triunfa bastante.




Menos frecuentado por turistas es el mercado, también cubierto, de Spitafields. También perfecto para pasar un rato lluvioso a buen cobijo y viendo puestecillos de todo tipo. Tiene parte nueva y parte vieja, la más pintoresca.


Merece la pena pasarse un rato por los grandes almacenes Harrods aunque solo sea para ver el edificio por fuera y para alucinar con los precios. Mirad y flipad: si le quitas una cifra, todavía serían caras. Como está pegado a Hyde Park, luego podéis daros un paseo por el parque para olvidar esas locuras de precios.


Pero mi mercado favorito, sin duda, es el de Candem Town. Si váis a Londres, tomad un autobús hasta esta zona de tiendas y locura absoluta. Eso hay que verlo. Ropa imposible, locales decorados de forma peculiar, y varias zonas de tiendas.

Primero encuentras las tiendas de la calle, pero después se van descubriendo otras zonas de tiendas y puestos. Mi favorita es la de los establos. Es muy fácil perderse en este entramado de callejuelas, tiendas, muchas de ellas iguales, gente por todas partes (cuando llegamos estaba más o menos despejado, pero al irnos venían los turistas en riadas para aprovechar el buen tiempo). Muy orientado al turista, claro, pero no os podéis perder este sitio de Londres.
















jueves, 30 de agosto de 2012

Dentro del London Eye



Para ver Londres de las alturas, nada mejor que subirse al Ojo de Londres, la noria gigante a orillas del Támesis. Un poco caro para aproximadamente media hora de vuelta (17 libras si se sacan en la web), pero las vistas merecen la pena. No hay mucha cola, entre la fila para sacar las entradas y para montarse en la noria tardamos poco más de media hora, aunque imagino que variará en función de la hora del día (a última hora de la tarde había menos gente que a las cinco de la tarde, por ejemplo). En cada cápsula entran unas 15 personas, pero depende: en algunas meten a más personas que a otras. De todas formas, hay sitio para todos y da tiempo de sobra a hartarse de hacer fotos por todos los lados posibles.


 
Es curioso que la noria no para de girar en ningún momento: la gente se baja y se sube en marcha, así que os podéis hacer una idea de la velocidad lentísima a la que va. Ah, y un consejo si os váis a montar en la noria: prestad atención al tiempo y al lugar donde está el sol (si es que lo hay): al atardecer, el sol se esconde por detrás del Parlamento y la torre del Big Ben, con lo que las fotos saldrían siempre a contraluz... Nosotros montamos en una tarde nublada, creo que fue lo mejor para sacar fotos sin problemas de luces.















 

lunes, 27 de agosto de 2012

Los preparativos del carnaval de Notting Hill


El carnaval de Notting Hill es, como dice la Wikipedia, el mayor festival callejero de toda Europa. Tiene lugar cada año a finales de agosto, y este año caía en el 26 y 27 de agosto. Aprovechando que la mañana del domingo 26 estábamos todavía en Londres tras cuatro días en la capital de Inglaterra, nos acercamos a este barrio londinense para ver el ambiente carnavalesco. Lástima que todavía fuera muy pronto para que el carnaval realmente hubiera comenzado. Aun así, ríos de personas se acercaban hasta Portobello Road y alrededores para ir preparando los desfiles, los puestos de comida y empaparse del ambiente en el caso de los turistas.  



El carnaval de Notting Hill nació en los años sesenta como un festival local organizado por las comunidades afrocaribeñas de la zona del oeste de Londres pero, según dicen, ya se ha convertido en el mayor carnaval después del de Río de Janeiro. Más de 40 equipos de sonido, cientos de puestos de comida, miles de voluntarios, vestidos, plumas, colorido y silbatos y más silbatos dan su aire inconfundible a esta fiesta.



El domingo por la mañana todavía no había arrancado la fiesta, pero muchos puestos de comida ya estaban funcionando a pleno rendimiento. Algunos rastafaris ya habían empezado su particular fiesta en su casa y de sus ventanas salían música a todo volumen mientras saludaban a los transeúntes que iban abarrotando un barrio cortado y al que llegaban policías y voluntarios en autobuses.

La fiesta que se debió vivir por la tarde de este domingo (en el que el buen tiempo acompañó por la mañana) y durante el lunes ha debido ser bestial. De hecho, muchas tiendas y casas particulares estaban tapiadas en previsión de la locura que se pudiera vivir por la tarde. Años de experiencia y de sufrimientos, imagino...


Me gustó el paseo por el barrio de Notting Hill, aunque me quedé con ganas de ver el mercadillo de Portobello. La calle tiene señales con el tipo de puestos que hay en cada zona, y en el suelo se ven las marcas que indican dónde debe ir cada puesto. Será la excusa perfecta para volver a Londres en el futuro.







Y claro: giras una calle y te encuentras con un montón de gente haciendo fotos a una fachada. ¿Qué narices están mirando estas personas...? Por supuesto. No podía faltar la foto obligada en Notting Hill: la librería de la película de Hugh Grant y Julia Roberts. Pero Notting Hill es mucho más que una película.