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lunes, 13 de diciembre de 2010

Churros en San Ginés

Hacía mil años que no me tomaba un chocolate con churros en una churrería. Y ha tenido que ser en la mítica churrería San Ginés, entre las calles Arenal y Mayor, en uno de los pasadizos más antiguos de Madrid. Ahí lleva desde 1894. Valle-Inclán inmortalizó este lugar en Luces de Bohemia al ser el lugar donde encarcelan a Max Estrella por alborotador, como recuerda una placa en la entrada de la churrería.

Aunque dicen que vive de las rentas y de la fama que tiene, a mí me gustó su chocolate y sus churros.

domingo, 31 de octubre de 2010

Buñuelos por Todos los santos


Buñuelos caseros, deliciosos recién hechos. Nada mejor para estos días de tradiciones.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Hamburguesas sucias

Llevaba muchos sitios recomendados para comer, necesitaré varios viajes a NYC para ir a todos ellos. Uno pillaba en plena ruta por el Village, el Thunder Jacksons y sus Dirty Burgers que me recomendó Rosa. Grasientas y sabrosas, y en un sitio típicamente americano, como los que aquí simulan ser americanos, pero siéndolo realmente.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Las pizzas de Grimaldi's

Nunca pensé que estaría dos horas haciendo cola para conseguir una pizza. Es lo que hay que hacer para conseguir una de las preciadas pizzas de Grimaldi's, al lado del puente de Brooklyn (debajo del puente, dicen...). Se supone que son una de las mejores pizzas de Nueva York. Hechas en horno de leña, pizzas italianas de las de verdad.


En mi anterior viaje a Nueva York nos dijeron que un planazo nocturno es pasar hasta Brooklyn en metro, hacer cola para comer esta pizza y volver paseando de noche por el puente. Eso hicimos esta vez. Pero dos horas de cola me parecen demasiado, incluso para Grimaldi's.


Un señor mayor (¿Grimaldi?) organizaba la fila, la misma para los que querían cenar dentro y los que querían una pizza para llevar. Solo podía entrar una persona a hacer el pedido, luego sales fuera y esperas a que saquen tu pedido. Dentro estuve solo un par de minutos pidiendo y luego en la cola para el servicio, donde aproveché para hacer un par de fotos (parece que hacer vídeos está prohibido y cuando hice las fotos me miraron raro, pero...).



Recomendación: comer dentro. Más que nada para que no os pase como a nosotros, que nos llevamos la pizza a la zona junto al puente para comerla en los banquitos que hay con las vistas de Manhattan y en dos minutos se nos quedó fría. Como que no es lo mismo. Al principio, bien, pero luego ya sabía como una pizza normal y corriente. Dentro se mantendrá la temperatura de la pizza mejor, seguro. Y cenaréis antes (hay más gente para llevar que para tomar dentro).


Pero estas vistas mientras cenaba son impagables.