
Hoy:
Me enganché a House como él a la vicodina. Hubo un tiempo en que esperaba ansiosa la noche de los martes, si no recuerdo mal, para ver en Cuatro otra sesión del médico más irreverente, el que resolvía todos los casos por pura inspiración y que jugaba a ser Sherlock Holmes con los pacientes. Pero pasaron las temporadas y, aunque yo seguía queriendo más House, empezaron a llegar otras novedades que le fueron desplazando hasta que terminé por ponerle los cuernos definitivamente con otros más jóvenes. Como la vida misma, vamos.
Según cuentan, el metro de Nueva York está lleno de estos carteles. Demasiado espacio en blanco para no llenarlo con algo. Y así ha surgido espontáneamente un viral, un meme, mucho más grande de lo que podrían haber imaginado: cada cual ha adaptado la silueta de Mad Men a lo que le ha parecido, dando lugar a verdaderas obras de arte urbano. Mad Men reinterpretado. O cómo sacarse de la manga una campaña viral participativa y sin proponérselo:


Empecé tarde a ver Expediente X. Era demasiado pequeña para ver series de mayores. Pero llegué a tiempo de algunos grandes capítulos cuando los emitía Telecinco. Me hice muy fan de Mulder, claro, y pensaba que estaba muy mal de la olla por creer que "la verdad está ahí fuera". Me perdía con el hilo argumental de fondo, con la conspiración que les ponía tantas trabas para investigar y me aburrían los capítulos sobre la hermana de Mulder o la abducción de Scully. Pero la serie en general tenía un punto que me atraía.
Hasta entonces, era un procedimental con capítulos autoconclusivos y algunos episodios en los que se empezaba a ver una historia de fondo, un motivo a todas las cosas raras que tenían que investigar los protagonistas. Alguna sonrisa de vez en cuando por las paranoias que se montan, risas por las cosas de Walter, esa Olivia que sufre como una condenada... Pero ahí quedó la cosa.
A puntito de empezar 2012, toca despedirse de 2011. No tengo buena memoria, y según pasan los años, menos aún. Pero a grandes rasgos diría que 2011 no ha sido un mal año para mí.